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Un paso a cada lado

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Un paso a cada lado

Si levantamos los dos pies al mismo tiempo, nos caemos. Si dejamos de moverlos, nos paralizamos. Si levantamos uno y luego el otro, avanzamos.

El pie que se queda en la tierra nos da estabilidad y confianza. Es la estructura que nos sostiene, nuestra ancla a tierra. Tenemos un lado racional y objetivo que nos permite desarrollar planes y generar un contenedor para nuestros sueños.

El pie que se levanta es el soñador que va en busca de aventuras, viajes y nuevas experiencias. En nosotros se mantiene viva la curiosidad por lo desconocido, lo incierto, porque ahí está contenida la vida. Las emociones nos recuerdan nuestra humanidad.  Emoción implica ¨moción¨ (movimiento). Debemos permitirnos sentir, soñar, dudar, emocionarnos y tener miedo. Toda emoción ocupa un lugar importante.

El orden y el desorden. La razón y la emoción. El hemisferio izquierdo y derecho del cerebro. ¿Cómo encontrar el punto medio? Respirando. Tomando una pausa. Mirando hacia nuestro tercer ojo, el lugar donde nos encontramos con nuestra intuición. Ahí está el piloto que nos dice cuándo toca poner los pies sobre la tierra, y cuándo toca levantarlos.

El reto está en seguir avanzando, manteniendo un orden flexible dentro del cual podemos fluir y sentirnos libres. La rigidez asfixia tanto como el desborde. La creatividad es idear y resolver, soñar y concretar. Somos por sobre todo, seres creadores. Encontremos en esta dualidad y complejidad, nuestra fuerza. Trabajemos en equipo.

Y si nos caemos, nos reímos y lo volvemos a intentar.

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