Blog

Sobre desbordes

Escrito por:

Sobre desbordes

por Angie Ferrero

18 marzo 2017

Lo que está pasando nos afecta y conmueve a todos. Es imposible que las imágenes, testimonios, opiniones, y restricciones de consumo del agua de los últimos días no nos hagan reflexionar de manera personal y colectiva. El yoga inevitablemente me lleva hacia una mirada instrospectiva de lo que ocurre afuera, porque creo que todo desastre afuera refleja un desastre adentro. Dirán, ¿qué tiene que ver todo esto con un huayco? Creo que tiene todo que ver.

En los últimos días, no ha dejado de resonar en mi cabeza la palabra des-borde. Se ha convertido en un eco que resuena tanto que sentí la urgencia de escribirles porque ustedes entienden a qué me refiero cuando digo que todos somos responsables de los huaycos que vienen desbordando los límites de nuestras calles, ciudades y poblaciones.

Todos los que formamos parte Bikram Yoga Perú compartimos un entre líneas que aparece cada vez que nos miramos en el espejo: si yo cambio, cambia el mundo. Tal vez nos toca mirar nuestros propios desbordes antes de pasarnos el día leyendo periódicos y comentando sobre los acontecimientos como si fuésemos observadores distantes que nada tenemos que ver con lo que está pasando. Lo que más impacto genera no está en lo que damos sino en nuestro esfuerzo constante por cambiar nuestros propios hábitos.

Minutos con el agua prendida antes de entrar a la ducha, duchas demasiado largas, largas horas con aire acondicionado, comida malograda en la refrigerador que se bota a la basura, basura que se bota a las calles y al mar, calles con gente y carros que se chocan, intentos mediocres de reciclaje y demasiado plástico que por flojera no ponemos en el tacho de reciclaje, demasiadas luces prendidas, plantas en casa que se nos mueren, platos en restaurantes comidos a la mitad, carros ocupados por solo una persona, gente hablando muy alto, gente hablando mucho y escuchando muy poco, closets llenos de ropa hecha en China por gente mal pagada, botellas de plástico que no se reutilizan, barrigas demasiado llenas al final del día, la gran necesidad que tenemos de llamar la atención y ocupar espacio…

Inclusive nuestros pequeños desbordes antes, durante y después de la clase de yoga son hábitos que podemos mejorar.

Ruidos innecesarios en clase (botellas de agua, comentarios, respiración), salir de clase cuando no es realmente necesario solo porque quieres más agua o más aire (¿acaso los demás, no?), hacer bulla cuando alguien junto a ti quiere un Savasana final más largo, cuadrar el carro donde sea y de paso llegar tarde, dejar tus toallas y ropa en los baño, no botar tu botella de agua al tacho, moverte, moverte y no dejar de moverte en clase…

Ninguno de nosotros se escapa. Tal vez suene pesimista pero creo que hoy nos toca mirar más allá de lo eventual para darle un verdadero sentido a lo que está sucediendo. Dignificar el sufrimiento de las personas afectadas no está solo en donarles cosas o sentir compasión, sino sobre todo, en asegurarnos que lo que están pasando ellos nos ayuda a todos a evolucionar. Eso convierte un desastre en una oportunidad y a un afectado en un héroe.

El planeta se está poniendo de cabeza por cada una de nuestras duchas largas. La palabra desborde implica un borde, un límite que estamos sobrepasando a menor o mayor escala, y los huaycos, son una consecuencia más de nuestros desbordes. No vengo aquí a proponer una vida austera y exageradamente estrecha, pero ¿por qué no buscar una manera más precisa y justa de movernos en el mundo? ¿Por qué no usar esos 90 minutos en los que nos limitamos a un espacio de 1.5m x .50m para ponerlo en práctica?

Abundancia por un lado es carencia por otro. Nuestros abusos de siempre nos están dejando sin agua, casas, gente y animales hoy. Los huaycos nos mandan un mensaje que ya conocemos: tenemos que comenzar a habitar este mundo de una manera diferente. ¿Qué estamos esperando?

Que no sea mañana sino hoy mismo. Que no sea mientras nos corten el agua, sino siempre. Que la próxima vez que nos paremos sobre el mat nos paremos de manera distinta y más consciente. Siempre podemos dar un poquito más y hacer las cosas un poquito mejor. La suma de poquitos no solo genera desastres sino también magia.

Si donamos nuestro closet, compramos agua o nos vamos a ayudar con un pico y una pala, pero volvemos a nuestras casas demasiado grandes con refrigeradoras demasiado llenas a tomarnos duchas demasiado largas, no habremos aprendido nada. Hagámonos realmente responsables del espacio que ocupamos en el mundo. Basta y sobra con ese pequeño gran espacio para lograr lo imposible.

Y si nos caemos, lo volveremos a intentar.

2

Sobre el autor

Únete a la conversación

  1. carlos seminario  20 marzo, 2017

    Efectivamente, debemos aprender a vivir en un mundo más sencillo y nosotros ser más austeros y felices.
    Te felicito Angie, muy real tu artículo.

  2. adminbyp  23 marzo, 2017

    Gracias, Carlos!

Déjanos un comentario

Dínos algo