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Seamos valientes

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Seamos valientes

Qué importante es ser valiente: tener la convicción de que si te esfuerzas, puedes conseguir lo que te propones. Suena cliché, pero quién no se ha detenido frente a pequeñas batallas por creer que no tenía el talento, la fuerza, la suerte, el dinero, el tiempo o la capacidad suficiente. No hablo de grandes hazañas. Puede ser algo tan simple como ahorrar lo necesario para un viaje, comunicar una opinión, protestar frente a una pequeña injusticia, buscar otro trabajo, cambiar de look o invitar a una persona a tomar un café. Detrás de nuestras ganas siempre hay una pequeña sombra que nos sostiene de los hombros y nos previene de dar el primer paso. No quiero sepultar a la precaución y el ¨buen¨ juicio, pero muchas veces nos llenamos de excusas porque no nos atrevernos. Hay que estar alertas porque a medida que crecemos, las excusas se vuelven de los más sofisticadas.

Cuando uno no se atreve, el corazón se encoge y el universo se pierde de vernos brillar. Pierdes tú, pierdo yo, perdemos todos.

Tuve la oportunidad de asistir al Hay Festival 2017 en Arequipa el pasado fin de semana. Un festival que junta a escritores, políticos, artistas, periodistas, historiadores, científicos y curiosos a dialogar y re-pensarlo todo. Entre muchas anécdotas y reflexiones, me quedé con el mensaje de la periodista mexicana Lydia Cacho (mujer realmente valiente) sobre la importancia de sembrar la valentía en los niños. ¿Cuándo nos hicimos valientes? ¿Cuándo dejamos de serlo?

Vengo a proponernos algo, amigos:

No le digamos a los niños que no pueden lograr algo. Digámosles que no será fácil, pero que con voluntad uno trepa montañas altísimas. Si los niños optan por no trepar, que sea una decisión propia. Veamos en esos niños nuestro propio reflejo. A todos alguna vez nos han dicho ¨pero esto es muy peligroso, pero es muy alocado, pero es muy ambicioso, pero muy poco realista…¨. Sepultemos todos esos peros. Cuando aparezca el miedo, volvamos a nuestro yo niño y digámosle, sí que puedes. Un ejercicio tan sencillo sobre del pasado puede ayudarnos a dar pasos importantes en el presente. Nunca es tarde. No es vale pena andar culpando a alguien más. La mejor herramienta para hacer el miedo chiquitito, es el amor. El amor es la espada, el escudo, el vehículo y el lenguaje de los valientes.

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