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Más allá de las caras

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Más allá de las caras

Hace unos días fui a ver la película *Wonder* (Extraordinario) y realmente la recomiendo por muchísimos motivos. Entre ellos, la reflexión de la película sobre la empatía, no solo por el personaje principal (un niño con la cara deforme llena de cicatrices debido a un problema genético con el que nació), sino por la historia de cada uno de sus personajes. Julia Roberts (la mamá del niño) le dice a su hijo, ¨Llevamos en el corazón el mapa hacia donde queremos ir, y en la cara, el mapa de donde hemos estado. Ese mapa siempre es hermoso.¨ No quiero generalizar, pero creo que con frecuencia somos demasiado ligeros y apresurados al mirar a las personas que se nos cruzan por el frente. Miramos cómo nos saludan, cómo nos miran, si caminan agachados mirando al piso o molestos, y creemos que un simple gesto, una cicatriz o una pequeña mancha es suficiente información como para construir una historia que los define. El que no nos devuelve el saludo, es un maleducado. La que nos habla muy fuerte, es una malhumorada. El que mira al piso, es un inseguro. El que tiene la camisa manchada, es un descuidado….

Todos conocemos la teoría de que no somos nadie para juzgar a nadie, y cuando nos enfrentamos a situaciones más complejas, posiblemente hacemos el trabajo por no juzgar. Sin embargo, ¿pasa lo mismo con los desconocidos que aparecen cada día por nuestro camino? La cajera, el peatón, el señor que sienta junto a nosotros en un consultorio o la persona haciendo cola antes que nosotros. Yo creo que no. Creo que tenemos reacciones inmediatas que sacan conclusiones apresuradas de *esos mapas* en los rostros y cuerpos de las personas.

No olvidemos que todos cargamos una historia, y a veces, no estamos pasando por un buen día. Que alguien que ni siquiera nos conoce nos de esa licencia silenciosa de mirar al piso, tener esa mancha en la camisa o perder un poco la paciencia sin que nos condenen por ello, es un regalo maravilloso. Es otra forma de generosidad. Ayudémonos un poco más, sobre todo en épocas agitadas como éstas. Tal vez si aguanto tu pequeño mal humor hoy, tu aguantarás el mío mañana- Eso sí que es una bonita complicidad.

 

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