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La ansiedad en la palma de la mano

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La ansiedad en la palma de la mano

Todos, en algún momento, hemos sentido que la vida misma nos anda persiguiendo. Alguna preocupación en el trabajo, con la familia, con tus amigos o tu pareja, o tal vez la suma de todo, nos hace sentirnos abrumados. De repente, la respiración se altera, nuestros ojos miran para todos lados, recurrimos a llenarnos con algo (comida, trago, cigarro) y perdemos nuestro centro y el control de nuestros impulsos. La ansiedad es lo opuesto a sentirnos enraizados, tranquilos y en control.

Tenemos que aprender a lidiar con el stress, y hay un tipo de stress que de hecho nos ayuda a ser efectivo y cumplir con nuestros objetivos. Sin embargo, la ansiedad nos impide enfocarnos y resolver.  Muchas veces es generado por el stress pero es una sensación más pasajera e intensa. Nos hace sentir que giramos como trompos sin llegar a ningún lado. Sé muy bien que no se siente nada bien, pero como todo en la vida, la ansiedad es pasajera y hay que aprender a lidiar con ella sin asustarnos.

La ciudad es un jardín fértil para la ansiedad. Los celulares, también. El tráfico, el ruido, la gente caminando rápido… sin darnos cuenta, todo eso se nos pega. Por eso, ayuda mucho conocernos y tener *un kit de supervivencia* que nos ayude a lidiar con la ansiedad. Comparto algunas ideas de lo que a mí me sirve (por supuesto, el número 1 de la lista es ir a una clase de yoga) :

- Reconoce que estás con ansiedad y baja las expectativas de lo que puedes lograr. Ten paciencia contigo y acepta que en ese momento no estás en el 100% de tu potencial. Date un tiempo para lidiar con lo que está pasando adentro de ti, por lo menos, unos minutos.
- Trata de distanciarte de cualquier cosa que te acelera (los carros, el celular, el ruido, la música rápida, la televisión.)
- Aléjate de lo que generalmente usas para calmar tu ansiedad (el cigarro, el trago, el chocolate, etc). De lo contrario, después, sentirás culpa.
- Sal de donde estás. Busca espacios abiertos, de preferencia, áreas verdes por donde puedes caminar y ver naturaleza (si puedes, mira el mar). No lleves tu celular en la mano.
- Encuentra un amigo(a) o alguien a quién le puedes escribir cuando estás así. No tiene que ser una larga conversación. Puede ser tan solo un mensaje corto sin respuesta. El hecho de compartir cómo te sientes, te ayuda a calmarte.
- Busca alguna actividad repetitiva que no requiera mucho trabajo intelectual (cocinar, ordenar tu casa, hacer deporte, cortar verduras, romper papel, doblar ropa, barrer…)
- Si hay un lugar donde puedas defogar tus emociones sin perturbar a otras personas, házlo. A veces llorar o gritar pueden ser muy terapéuticos siempre y cuando nadie pague pato.
- Agarra un papel y escribe cómo te sientes sin analizar la lógica de tus pensamientos. No leas lo que has escrito hasta que te sientas tranquilo, y si no te sirve leerlo, quema el papel o bótalo a la basura.
Lo más importante: RESPIRA lento, inhalando y exhalando siempre por la nariz.
- Cuando la crisis de ansiedad haya pasado, perdónate por haberte sentido así. Recuerda que lo que te pasa a ti, nos pasa a todos. Mañana será otro día y estas sensaciones vienen y se van.
- Cuando estés más tranquilo, intentar identificar qué detonó esa pequeña crisis de ansiedad. La próxima vez, cuando estés cerca a una situación parecida, podrás anticiparte y salir de esa situación antes de que la ansiedad venga a hacer travesuras con tu cabeza. Todo es cuestión de práctica.

Y recuerda: tú no eres tu mente.

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