Blog

El Lenguaje de los Maestros

Escrito por:

De alguna u otra forma, siempre buscamos algún referente de sabiduría. Es normal tener dudas y preguntas, y hay muchos lugares dónde encontrar respuestas. Es cierto que las respuestas más profundas están en nosotros, pero también es verdad que hay maestros que aparecen en nuestra vida para guiarnos en el proceso de volver a casa, es decir, a uno mismo.
Maestros, hay muchos. Puede ser un amigo, familiar, o un gurú que escuchamos a través de audios, que leemos con frecuencia o que tenemos la suerte de haber conocido. Felizmente, los mensajes sobre espiritualidad y auto-conocimiento los tenemos cada vez más a la mano. Todos estos son recursos para disminuir el stress, mejorar nuestra salud, vivir con mayor presencia y conciencia y conectarnos con lo esencial en nosotros mismos.
Hay un lenguaje que va más allá de las palabras. Todos podemos hablar bonito y con intenciones sinceras. Sin embargo, es justamente ese lenguaje no verbal que  distingue a los que diariamente tratamos de vivir con más libertad y la felicidad, y a los que ya han alcanzado un estado más puro y sostenido de amor y paz. Un verdadero maestro habla desde la manera en que se para y mira lo que sucede en la vida. Hay algo en la postura de los que están cerca de Dios que los distingue del resto. Es una postura erguida, con la espalda alineada, el corazón abierto y la mirada siempre hacia adelante. Ellos tienen los brazos hacia los costados porque no tienen nada que proteger, los hombros relajados porque no tienen nada que cargar, y los ojos sinceros porque no tienen nada que esconder. No tienen miedo. Son guerreros, pero su fortaleza se sostiene en una profunda humildad.  Sus pies están enraizados firmemente en el suelo, y caminan pausadamente porque entienden que su manera de caminar no es solo un desplazamiento por la vida, sino la actitud con la que reciben lo que la vida tiene para ellos en cada momento.
Y cuando uno se cruza con alguien así, eso se siente, desde el hola. Y con un hola, el maestro te contagia. Te da claridad, confianza, alegría y fe. Un maestro te hace vibrar diferente porque te enseña desde su ejemplo silencioso. Al mirar, al hablar, al callar, al caminar, al comer, al reír, al  cerrar los ojos y meditar… el maestro siempre está donde está y en ningún otro lugar. Es como un niño, absolutamente presente.
La espalda es nuestra conexión entre la tierra y el cielo, entre nuestra mente y nuestro cuerpo, y determina el flujo de nuestra energía. Un maestro tiene una espalda fuerte y vigorosa, pero también flexible para fluir y adaptarse. Jamás será rígida. Tampoco, gelatinosa. Y detrás de una espalda así, hay quietud y silencio. Las emociones fluyen bien. Los pensamientos, también.
Hay muchas visiones, muchas buenas intenciones, muchos discursos. No quiero desvalidar ninguno, pero recordemos que todos estos mensajes son intelectuales, y que aquellos más honestos y profundos, trascienden las palabras. No hay nada más hermoso que encontrar un maestro silencioso. Aquel que no necesita dar grandes discursos o explicar temas complejos, porque su verdad está más allá del contenido de su mente. El verdadero maestro lleva por dentro una luz potente que ilumina a kilómetros de distancia, y al mismo tiempo, su sabiduría es sutil y casi imperceptible para los que buscan grandes revelaciones. Jamás verás a un gran maestro detrás de flashes, pero que no te sorprenda descubrir un arcoiris saliendo detrás de él.
Bonita semana a todos nuestros yoguis,
- Angie Ferrero, Directora de Bikram Yoga Perú
0

Sobre el autor

Déjanos un comentario

Dínos algo