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Decidir sobre lo inevitable

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Decidir sobre lo inevitable


¨Dentro de nosotros hay como una oficina meteorológica que emite cada mañana su parte sentimental: estaremos contentos, sufriremos, cólera al mediodía, etc. Y hacia esa predicción avanzarnos temerosos o confiados. Oficina falaz, tan volandera como la que profetiza el clima: la tarde de la que esperábamos tanto júbilo se cubre de pronto de una insoportable tristeza. Pero también cómo alumbra esa noche auguralmente lúgubre la sonrisa de la desconocida.¨ 
- Julio Ramón Ribeyro, Prosas Apátridas.

 

Una vida sin dolor es una fantasía. Desde niños, siempre estaremos expuestos a situaciones que generarán en nosotros desconcierto, tristeza o confusión. El placer y el dolor son las dos caras de la misma moneda y nuestras vidas generalmente oscilan entre esas dos caras. Por más cuidadosos que seamos, hay una fuerza mayor que nos sorprende con milagros y nos zamaquea con dificultades. Simplemente así es, y así será siempre.

Poco o nada es lo que podemos controlar sobre las situaciones que se dan. Es por eso que elegí las palabras de Julio Ramón Ribeyro para comenzar este texto. Nuestros días son tan inciertos como el reporte del clima.

Sin embargo, los budistas nos dicen: ¨El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional¨. Sé muy poco de budismo, pero creo que el mensaje detrás de esta frase es clave para desarrollar una mirada distinta frente al dolor y a la vida. Si profundizamos en lo que nos quiere decir, podemos llegar a encontrar un lugar tranquilo, paciente e inclusive agradecido desde donde toleramos el dolor y aprendemos a conocerlo.

El dolor viene y va, pero somos nosotros los que nos aferramos a él cuando generamos más drama, más turbulencia, más bulla, más apego. Nos cuesta quedarnos quietos y encontrar el el ojo de la tormenta desde donde podemos mirar antes de tener una respuesta clara de las cosas. El dolor, como todo en la vida, tiene un ciclo y cumple una función en la vida. Definitivamente hay que tomar acción frente al dolor, pero sabiendo que se irá cuando haya dejado la lección que vino a dejar en nosotros.

Lo que propongo aquí no es fácil. Hay dolores físicos y emocionales tremendos, casi, intolerables. Aún así, podemos intentar dejar de mirar al dolor como a un enemigo. La acupuntura, por ejemplo, utiliza el dolor (el hincón de una aguja) para sanar. Hay muchas prácticas que consideran al dolor como una herramienta de sanación y liberación. Antes de salir corriendo o llenarnos de armas y escudos para defendernos de lo incómodo, podemos tomar una pausa y buscar lo que nos ha tocado aprender. La resistencia genera más resistencia. El sufrimiento solo hace que el dolor se enraíce en nosotros. Al dolor es mejor darle un poco de aire. Hay que aprender a confiar, a pesar, de no entender las cosas del todo.

A veces, necesitamos sentir el dolor justamente para recordar lo bonita que es la vida sin dolor o sufrimiento. Y cuando eso suceda, no busquemos sufrir por las puras.

Bonita semana a todos nuestros yoguis,

- Angie Ferrero, Directora de Bikram Yoga Perú

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