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A través del espejo (entrevista a Angie Ferrero en Cosas)

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Tiene una cometa amarilla en la muñeca. Un ala de pájaro en el hombro y otro en el pie. Un lema en el antebrazo: “Vida demasiado grande para hacerla pequeña”. Estos son los tatuajes dibujados en Angie, los que transpiran con ella durante las potentes sesiones de Bikram yoga que dirige. También son los testigos de cómo convierte en arquitectura honesta –esa que privilegia los espacios antes que los acabados, y que celebra la luz, la altura, el aire– todo lo que toca. Angelina Ferrero cumplió hace poco 30 años y, a diferencia de otras chicas enloquecidas por el reloj biológico y por detener el avance de las líneas de expresión, ella los afronta sin maquillaje, con una sonrisa franca, un polo sin mangas y un short de lycra.

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La última de cuatro hermanos y la primera alumna del colegio,  fue parte del consejo estudiantil, voleibolista con alta voluntad y amiga leal. “Hay gente que se sorprende del rumbo que he tomado. Y es que si revisas el Golden (anuario) verás que salgo como la más villamariana. Me han dicho hippie, rebelde o que lo del yoga es solo una etapa”, confiesa.

Pero lo suyo con el yoga no es monería. Bastó preguntarle cómo empezó a practicarlo para verla explayarse de buena gana, haciendo de sus memorias un relato sensorial y personal que engancha.

Terminó el colegio y viajó a Estados Unidos. Estudió Arquitectura en la Universidad de Virginia. En ella no encajan las cosas tibias ni la ley del mínimo esfuerzo. Así que desde el inicio –que fue duro– puso lo mejor de sí en cada maqueta, en cada taller, en cada peldaño de la carrera. “Durante el último ciclo me sentía estresada. Una amiga me recomendó hacer yoga. No me entusiasmó la idea, tenía el prejuicio de que iba a ser muy lento. Pero aun así lo hice y me encantó. Me conecté con mi cuerpo, sudé, fue algo muy poderoso”.

Después de esa primera clase no faltó ningún día a ese mundo paralelo que solo se abre a 42 grados de temperatura, mientras experimentas veintiséis posturas distintas, durante noventa minutos enfrentando tu reflejo: una sesión de Bikram yoga con todas sus letras. “Hubo una parte de mí muy dormida en el colegio: estuve haciendo muchas cosas para ganarme un estrellita en la frente, para complacer a otros. Con el yoga me di cuenta de que quizá había cosas que me gustaban a mí y tal vez no al resto, y que valía la pena aferrarse a eso”.Lo practicó seis meses en Virginia y luego viajó a Hawaii para llevar el curso que la convertiría en profesora.

“Ocho semanas, dos clases al día. Fue un detox físico y emocional total. Conseguir ese diploma es lo más difícil que he logrado”. Volvió al Perú y empezó a dictar Bikram yoga en el sótano de la casa de su abuela. Todo era muy artesanal: estufas y espejos. Su mamá dice que ella no ha abandonado la profesión, que ahora, a través del Bikram Yoga, se dedica a la arquitectura del alma. Ante eso, Angie dice: “El yoga es mirar hacia dentro. La arquitectura busca generar bonitos vacíos donde quieres habitar y el yoga busca generar un vacío bueno, un espacio para mirarte al espejo y hacerte tu propio diagnóstico en una época difícil, donde estamos sobreestimulados y mirando siempre hacia afuera. Aun así, decir que estoy armando el alma de alguien me parece un poco ambicioso”.

Este mes su estudio de Bikram yoga cumple un año.

 

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EL BUEN CALOR

Bikram es una buena manera de iniciarse en el yoga –esa disciplina oriental que une cuerpo, mente y espíritu a través de la meditación– porque está compuesto de posturas simples para personas de toda edad y condición física.

La secuencia Bikram ayudará a los órganos internos: venas, arterias, articulaciones, ligamentos, corazón y pulmones a estar más saludables y funcionar a plenitud (una persona normal solo utiliza el 50% de sus pulmones, el yoga te enseña a respirar de tal manera que ellos funcionen al 100%).

Además, su práctica ayuda a conseguir el peso apropiado, una buena tonificación muscular y, lo más importante, una genuina sensación de bienestar, producto de la reconciliación con uno mismo. Los que ya se entusiasmaron pueden conocer más del trabajo de Angie en bikramyoga.pe/.

 

 

Publicado en Cosas. Una Revista Internacional el 9 de junio de 2015

Escrito por Ana Carolina Quiñonez

 

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